Voces contra la impunidad en el Día de los Derechos Humanos

PATRICIA CAMPELO | El 10 de diciembre es una fecha para reivindicar la  libertad, la justicia y la paz, principios recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, y cuyo incumplimiento es algo evidente en muchos  lugares. En Guatemala, Julia Cortez, presidenta de Justicia y Reconciliación, ha contado a Hoy Mujer las deficiencias del sistema de justicia de un país que ha vivido más de 30 años sumido en un conflicto armado interno.

Julia es una mujer valiente y sosegada. Lo dice la impávida expresión de su rostro y sus manos pequeñas con las que acompasa cada palabra que pronuncia. Se define con humildad como “una ama de casa” que trabaja las tierras que dan de comer a su familia y no da el dato sobre su labor de militancia hasta que se le pregunta directamente.  

Julia Cortez Tecú es la presidenta de la Asociación Justicia y Reconciliación (AJR), entidad invitada por la Fundación Paz y Solidaridad (CCOO) para dar a conocer en España el trabajo que desarrollan en Guatemala en el ámbito de los derechos humanos y en la recuperación de la memoria histórica.

Julia Cortez Tecú, es campesina, ama de casa y presidenta de la asociación Justicia y Reconciliación

 Con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, Julia, en representación de la AJR, ha tenido la primera oportunidad de visitar España y conocer a miembros de las asociaciones de memoria, integradas en la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo, con quienes se ha reunido para compartir experiencias y plantear posibles modos de colaboración.

Víctima del genocidio

La circunstancia familiar llevó a la presidenta de la AJR a emprender el camino de la militancia en los derechos humanos. Es hija y hermana de dos víctimas del genocidio maya que asoló Guatemala durante el conflicto armado interior que desangró el país  entre 1960 y 1994, y que alcanzó su mayor punto de brutalidad en la década de los 80.

“Trabajamos por las víctimas de los años 80 a 1996 porque fueron años muy duros, donde no se respetaban los derechos fundamentales”, rememora Julia, quien subraya que es el momento de que los que sobrevivieron a la tragedia busquen justicia y “que no queden impunes los delitos”.

El Gobierno quiso compensar a las víctimas entregándoles casas que se venían abajo a los pocos años

El testimonio de la presidenta de la AJR es el de una mujer que no tiene miedo, a pesar de las represalias que existen en su país contra quienes militan en defensa de la justicia.

En Rabinal rememoran cada una de las fechas en que se masacraron a sus seres queridos. Los nombres de las víctimas se recuerdan 22 veces al años en este municipio de la región de Baja Verapaz, gracias a la labor de los 300 socios que componen la AJR.

Argentina conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos con un premio al juez Garzón (3’15”)

El trabajo que realizan por “recordar y no olvidar” lleva a las víctimas a organizar actos, desde hace diez años, en colaboración con otras comunidades afectadas por la represión de los gobiernos militares, y, de esta manera, construyen su duelo de manera colectiva: “Una vez al año hacemos un encuentro con otras comunidades con las que compartimos el dolor por la pérdidas de nuestros familiares”, relata Julia.

Los paralelismos con el movimiento ciudadano de la recuperación de la memoria histórica en España son más que evidentes. “En el año 2000 comenzó la asociación porque empezaron a producirse las primeras exhumaciones”, señala la activista sobre lo que fue el cumplimiento, por parte del Estado guatemalteco, de una de las recomendaciones que le hizo la Comisión para el Esclarecimiento Histórico (CEH), al amparo de las Naciones Unidas, tres años después de finalizar el conflicto armado.

Guatemala

 A pesar de los mecanismos de la comunidad internacional para lograr verdad, justicia y reparación “el Estado no ha hecho lo suficiente”, denuncia Julia, quien confía en que un nuevo cambio que se dará pronto en el Ministerio Público, “retome su causa y pueda hacerse justicia”. Asimismo señala que parte de la reparación insuficiente del Gobierno de Guatemala consistió en “levantar unas casas para las víctimas que pasados unos tres años se venían abajo”.

Visibilizar el genocidio

“Dar a conocer la historia hace que no vuelva a repetirse”. La líder de AJR conoce bien la máxima de Churchill que repite con frecuencia porque considera muy importante que “los testigos del genocidio certifiquen lo que pasó y que no se olvide”.

Transmitir la memoria histórica a los jóvenes es una tarea vital que la asociación no ha descuidado. “Por lamentable que sea lo que pasó, no podemos esconder la historia a la juventud aunque – reconoce Julia- hay historias horribles que no se han contado por la dureza de su relato”.

La asociación que preside Julia Cortez comenzó sus trabajos a partir de las primeras exhumaciones de víctimas del genocidio maya

Consciente de las críticas que suscita su compromiso social, responde a quienes tratan de acallar a los militantes de AJR aduciendo que “tanto recordar, acabará repitiéndose la tragedia”. “Dando a conocer la verdad, concienciamos a los jóvenes para que no repitan los errores del pasado”, insiste.

Imágenes que recuerdan a las víctimas del genocidio

Imágenes que recuerdan a las víctimas del genocidio

Uno de los recursos que utiliza esta entidad es el de la “memoria fotográfica”. El pasado noviembre, más de 2.000 nombres y fotografías de mujeres, hombres, ancianos y niños asesinados por militares entre 1981 y 1982, llenaron la pared de un cementerio de Rabinal en un acto simbólico “por el recuerdo y la dignidad” de las más de 200.000 víctimas entre muertos y desaparecidos que dejó el conflicto, según el informe de la CEH.

Difícil reconciliación

La AJR busca “que no queden impunes los responsables de torturas, asesinatos, violaciones y demás agresiones terribles” y reconoce Julia que la “reconciliación” que la propia asociación lleva por nombre es un concepto que a ella le cuesta mucho asimilar. “Reconciliar es algo que no podremos hacer”.

Esta campesina y ama de casa encuentra un punto de satisfacción en su lucha al sentir que lleva consigo “la memoria” de sus “seres queridos” y que contribuye activamente a “visibilizar lo que sucedió”, como superviviente de una tragedia que la llevó cuatro años a vivir en la montaña.

“Tras la masacre del 15 de septiembre de 1980 a los campesinos de mi región, tuvimos que refugiarnos en las montañas para salvar la vida”, un lugar en el que asegura no haber visto “a ningún guerrillero”. “Los soldados nos acusaban de ser la guerrilla, pero vivíamos allí solo para defender nuestras vidas”.

Como prueba que refuta sus palabras, Julia esgrime un último argumento: “En las exhumaciones de aquellos campesinos no apareció ni una sola arma de fuego”.

El cuerpo de la hermana de la presidenta de la AJR fue hallado recientemente. El de su padre, en cambio, continúa buscándolo. Ambos fueron asesinados durante el exilio interior que vivieron huyendo de los militares.

Denuncia de violaciones de derechos humanos en  (3’10”)

Ciberacciones en la lucha contra la violencia

El Instituto de la Mujer ha dedicado una ciberacción para contribuir a visibilizar la problemática de la violencia machista. A través de una web, los internautas han podido enviar mensajes de apoyo a todas las víctimas de esta lacra social. Laura Seara, directora de este organismo explica la importancia de una campaña de coste muy reducido y con gran impacto entre la ciudadanía.

Desde las páginas de Hoy Mujer, hemos querido sumarnos al Día Internacional contra la violencia de género para aunar fuerzas con otros colectivos que luchan por visibilizar este problema y mostrar nuestra solidaridad con todas las víctimas. Es por ello que esta semana tenemos un contenido mayoritario dedicado a este tema desde algunas de las secciones que integran Hoy Mujer, la revista digital femenina comprometida con denunciar las injusticias sociales.

El Parlament balear rindió un homenaje a las mujeres muertas por violencia de género en 2010

En Femenino Plural, nos acordamos de Josefa, Ivana, Isabel, Carmen, Silvia, Julia, Fátima, Vanesa…y así hasta 64 mujeres muertas como consecuencia de la violencia de género en 2010. Una cifra que ya hemos indicado porque consideramos acertado reivindicar para decir ‘No’ a la violencia machista y ‘Sí’ se puede salir de la espiral de violencia. Desde Hoy Mujer, queremos contribuir a que el 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres, se convierta en una convocatoria masiva en la que la ciudadanía muestre un contundente rechazo hacia esta lacra social. ¿Más motivos? 335, las mujeres muertas a manos de sus parejas en los últimos cinco años, según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad.

Ciberacción

Para este día, el Instituto de la Mujer ha puesto en marcha una actividad pionera: recopilar todos los mensajes que la sociedad quiera transmitir a las mujeres víctimas de la violencia machista y mostrarlos a todo aquel que se pase por la sede del Instituto el jueves 25 a las 11:00 horas.

El rasgo característico de esta acción es lo amplio de su convocatoria y seguimiento: todo se ha hecho por internet y a través de la red también podrá seguirse en directo la proyección de los mensajes.

Desde twitter o desde ‘Un día para decir Sí’ (nombre de la campaña), los internautas pueden mandar mensajes de apoyo y solidaridad a las mujeres que sufren esta lacra. El jueves, se proyectarán en la sede del Instituto y después se entregará a las víctimas en un dossier para que no olviden que “de la violencia, se sale“, tal y como ha señalado Laura Seara, directora del Instituto de la Mujer.

“La red crea discurso, conciencia, conforma opiniones y convence” (Laura Seara)

 

Concentración en la Puerta del Sol (Madrid) por el Día Internacional contra la Violencia de Género

Concentración en la Puerta del Sol (Madrid) por el Día Internacional contra la Violencia de Género

“Hemos buscado la complicidad de la ciudadanía”, indica Seara para explicar que el objetivo de este microsite interactivo es “que la gente se involucre en lo que es un problema colectivo“. Es la primera vez que el Instituto lleva a cabo esta actividad con la que su directora se muestra ampliamente satisfecha: “La participación está siendo muy activa ya que internet tiene un impacto brutal, conforma opiniones, ideas y convence. La red crea discurso y conciencia“, enfatiza Seara a Hoy Mujer.

La idea de abanderar un ‘Sí’ en el día que se dice ‘No’ a la violencia de género se explica en el mensaje a transmitir: “Sí se puede salir de la espiral de violencia a través de una responsabilidad real y mantenida”, apunta.

 

La directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara

La directora del Instituto de la Mujer insiste en “generar un conocimiento amplio” que posibilite la “justicia real” para las víctimas, algo en lo que trabajan los poderes públicos con iniciativas como la ciberacción, “una campaña humilde, con escasos costes y de mucho impacto”, indica.

La violencia contra las mujeres “se ha reducido en un 8,3%“, recuerda Seara, desde que se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género en 2004. A pesar de ello, la directora del Instituto de la Mujer concluye que “con que hubiera una sola víctima de esta violencia, sería razón suficiente para seguir luchando“. Y es que la cifra de 64 mujeres muertas por violencia de género en 2010 no deja lugar a dudas: “La solución pasa por un esfuerzo conjunto de todos los agentes sociales”.

Los creadores del microsite han indicado a Hoy Mujer que de los más de 700 mensajes recibidos hasta la tarde de hoy, tan sólo tuvieron que eliminar uno “porque no era comprensible”, pero todos los demás contenían mensajes de apoyo a las mujeres víctimas. “El público está acogiendo muy bien esta iniciativa”, ha sostenido Javier Jiménez, creativo de Playground, quien explica que en Twitter, algunos usuarios han cambiado su avatar por el logo de la campaña.

 

Manifestación en Córdoba contra la violencia de género. Duración 05:02

Mujeres que abrieron puertas y cerraron prejuicios

A pesar de los avances que varias mujeres pioneras en el terreno judicial o político comenzaron a impulsar hace años, la desigualdad entre géneros es aún patente en lo laboral, tal y como desvela el último informe del Foro Económico Mundial.

A finales de los años 60 existían muchas parcelas institucionales vedadas a las mujeres. Tal es el caso que, aunque tuvieran pleno acceso a las carreras universitarias, después no podían ejercer algunas profesiones, como la judicatura. A pesar de ello, comenzó a abrirse una senda gracias a mujeres como  Milagros Calvo, que tras comenzar a estudiar derecho en 1968, acabaría convirtiéndose en la primera mujer en ponerse una toga: ocurrió en enero de 1978, cuando tomó posesión de su plaza como titular del juzgado territorial de Navalmoral (Badajoz).

Dolores Ibárruri, ‘Paionaria’, fue una activa militante republicana y defensora de los derechos de la mujer hasta su muerte, en noviembre de 1989.

Desde aquel entonces y hasta hoy, en España, el 48% de los jueces y magistrados en activo son mujeres.

A pesar de ello, cuando se habla de cargos de responsabilidad elevada estos porcentajes disminuyen. Así, en el En el Tribunal Supremo, de sus 88 magistrados, diez son mujeres y en el Tribunal Constitucional hay dos magistradas de un total de 12.

Los datos que se revelan en el último informe del Foro Económico Mundial, dado a conocer hace unas semanas, dan cuenta de la situación de desigualdad que aún se vive en determinadas esferas laborales, en las que la presencia de los hombres es todavía mayoritaria y está lejos de alcanzar una paridad real y efectiva.

La judicatura y la economía son espacios con escasa participación femenina. Según este informe, España ocupa el puesto número 78 en cuando a igualdad laboral en estos ámbitos.

No obstante, en el ranking global, que mezcla todos los parámetros analizados, el estudio sitúa a España en el puesto undécimo con una menor brecha entre géneros. Esta buena posición se debe al alto número de mujeres en el Gobierno aunque, con la última remodelación, se ha pasado del 52% de presencia femenina a un 46%.

José Luis Rodríguez Zapatero posa con las ministras de su primera legislatura, antes de los cambios de Gobierno

La política es uno de los ámbitos donde mayores esfuerzos han hecho las mujeres para abrirse paso y lograr la obtención de derechos sociales y laborales desde el ejercicio de esta profesión. En 1978, cuando se trabajaba en la ponencia que daría luz al texto constitucional, una serie de mujeres lograron visibilizar la necesidad que existía de poner bajo protección jurídica la igualdad entre sexos. Algo que se tradujo en el artículo 14 de la Constitucuón española de 1978 que declara la igualdad sin discriminación por razón de esta circunstancia.

Un total de 21 diputadas y seis senadoras participaron, agrupadas por temas, en la legislatura constituyente.  Intervinieron en los debates del texto y lograron que se abordaran temas como la condición jurídica y social de la mujer, la infancia, la educación y enseñanza, así como otros asuntos como la cooficialidad de las lenguas, la gestión de la radio y televisión pública, etc que dan cuenta de su participación activa en una legislatura en la que eran llamadas “señora Diputado o señora Senador”.

Documental “Las Constituyentes”, homenaje a las mujeres parlamentarias de la legislatura de 1978. Duración 11:13

La memoria de las mujeres poeta

Una antología literaria engloba la obra de varias mujeres cuyo trabajo quedó a la sombra de los hombres que pusieron cara a la generación del 27. 

`Peces en la tierra’ es el nombre de la publicación que se presentó en Cádiz a finales de octubre y que pretende “abrir una puertecilla”, como dice la autora, Pepa Merlo, a la memoria de esas “poetas” del primer tercio del siglo XX.

Gloria de la Prada, María Cegarra, Pilar de Valderrama, Casilda de Antón del Olmet, Luisa Muñoz de Buendía, Cristina de Arteaga, Teresa Roca de Togores, Marina Romero, etc. La longitud de la lista de nombres no es proporcional al reconocimiento efectivo que han tenido.

Cuando se habla de las poetas del primer tercio del siglo pasado se mencionan tres o cuatro mujeres y eran muchas más”, afirma la autora de esta investigación, que asegura que incluso en las antologías más recientes en lugar de ampliar los nombres “se han reducido”.

La nota características de las “mujeres del 27” es que fueron partícipes del “periodo dorado que se extendió desde prinicipios del siglo XX y hasta la Guerra Civil”, explica Pepa Merlo, para ilustrar esta época en la que convivieron nombres como los de Pedro Salinas, Rafael Alberti, Federico García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Luis Cernuda, Vicente Aleixandre o Manuel Altolaguirre, junto con los de mujeres de la talla de Concha Méndez, Carmen Conde, Rosa Chacel, Ernestina de Champourcin o Josefina De la Torre.

 La investigación se centra en 20  mujeres auque, según confiesa la autora, “hay muchas más, unas 86 que hayan publicado poemas en libros o trabajos de manera asidua en revistas literarias”, expone.

 

En la selección se ha basado en criterios de calidad poética y en que sus formas de visa “representasen un abanico de situaciones que marcaron la vida de aquellas mujeres que comenzaban a a abrirse un hueco en el mundo cultural e intelectual”, matiza Merlo.  Ese “hueco” quedó  después tapado con la Guerra Civil y con el franquismo, “que relegó a la mujer al estricto ámbito del hogar”, sostiene la autora de ‘Peces en la Tierra’.

Pepa Merlo es la autora de ‘Peces en la Tierra’, una antología poeta que engloba la obra de las mujeres de la generación del 27

Entre los nombres que Merlo ha rescatado del olvido está  el de Elisabeth Mulder o Lucía Sánchez Saornil, “una de las exponentes más importantes de la poesía ultraísta“, señala.  “Publicó en las revistas más importantes y fue una anarquista que luchó activamente en la guerra. Después se marchó a Francia y, cuando volvió, se dedicó a tejer redecillas para el pelo, escondidísima porque, además, era una lesbiana silenciada“, explica la autora del libro con el que espera que “se abra una puerta más grande en la que repase todos los nombres que faltan”, concluye.

Historia del fotoperiodismo con mirada de mujer

Entre los considerados como los primeros fotoperiodistas de la historia se encuentra una mujer a la que se ha ido descubriendo con el paso del tiempo. Y es que a la sombra de Robert Capa, el trabajo de Gerda Taro había quedado en un segundo y desconocido plano. Capa presenció algunos de los grandes conflictos que azotaron Europa en el siglo XX,  los cuales quedaron retratados en su Kodak clásica pero fue en la Guerra Civil española donde, con la ayuda de Gerda, logró congelar algunos instantes que ya forman parte de la imaginería popular.

Una reciente exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, presentó como novedad casi un centenar de fotografías que realizó Gerda Taro durante ese conflicto bélico, acontecimiento que marcó para siempre la vida de su pareja Endre Friedmann (nombre real de Robert Capa) ya que la joven encontró la muerte en la Batalla de Brunete (Madrid) en 1937, mientras tomaba imágenes de la contienda.

La pareja constituyó un tándem perfecto que se complementaba con la perspicacia de ella y la experiencia profesional de él. Gerda pudo aprender el arte de la fotografía los años que pasó junto a Endre y así se lo ha reconocido una reciente retrospectiva de su obra que le ha sido dedicada en Stuttgart (Alemania), su ciudad natal.

El papel de la mujer republicana en la guerra civil española tuvo una especial importancia en tanto que muchas de ellas sostuvieron el ánimos de los combatientes que volvían desolados del frente por la incipiente derrota.

La reciente aparición de la obra de Gerda Taro vinculada a la de Endre Friedmann, ha alimentado el debate entorno a la autoría de muchas fotografías que pudo haberlas realizado la joven alemana, sobre todo durante los primeros años de la relación que ambos mantuvieron. Aún así, gran parte de su obra está reconocida y cada cierto tiempo se le rinde tributo en exposiciones itinerantes que vienen a ser un ejercicio de memoria, hoy posible, gracias a la labor de estos dos testigos de excepción en la historia del siglo XX.

Actualmente, la muestra de fotografías inéditas de Gerda Taro se encuentra expuesta en Nueva York desde el pasado 24 de octubre.

Carmen Arrojo: historia de una militante con bandera tricolor

“Lo que no se debe perder. Memoria de una republicana” (ediciones Tébar, Madrid), es la historia de una mujer que ha consagrado su vida a la lucha por los ideales en los que ha creído desde niña.  

Carmen Arrojo en el salón de su casa, junto a una fotografía de su novio Eugenio Moreno, fusilado en Valencia en julio de 1940/ Patricia Campelo

Carmen Arrojo Maroto(Madrid, 1918), aún vive en la misma casa donde nació hace  ya más de 90 años. Esta vivienda del madrileño barrio de las Vistillas, da cuenta del escenario que ha sido su intensa vida. Está llena de objetos que vienen a ser guías de un viaje por el tiempo al observar los cuadros que trajo de París en los años 50, el piano que compró su padre en el rastro, el escritorio antiguo de la familia o las fotografías de Carmen y su novio cuando eran jóvenes, de aspecto, ya que ella de espíritu, lo es más que nadie. Lo antiguo convive con lo actual: varias placas de reconocimiento a su labor de luchadora republicana por la justicia y la libertad, recorren toda su casa.

En la puerta de su vivienda tiene clavada una bandera republicana con un mensaje: “No a la guerra”. Esta mujer menuda y vivaracha concibe la militancia contra lo injusto como un modo de vida. Su voz siempre se alzará ante los que quieran escucharla.

Un 18 de julio de hace  74 años Carmen se encontraba en Madrid. Como militante de la Juventud Socialista Unificada, estaba muy enterada de los acontecimientos políticos y, al igual que el resto de compañeros, se temía que el pronunciamiento militar se diera en cualquier momento.

Por la radio recibieron la noticia ese mismo día. No tardaron en reunirse para planificar acciones de cara a lo que se les vendría encima. “Pasionaria hablaba mucho por la radio; informaba muy bien de los acontecimientos esos primeros días de confusión e incertidumbre”, evoca Carmen con total claridad.

“Logré que el trabajo de las mujeres en los talleres de la retaguardia, fuera remunerado”

A esta jovencísima militante le tocó encargarse de la secretaría femenina del sector de Vistillas. Pronto se significó notoriamente por llevar a cabo iniciativas que sentaron precedente y ayudaron sobre todo a muchas mujeres que quedaban en la retaguardia. Y es que Carmen organizó, esos primeros días de hace ahora 74 años, varios talleres para ayudar a los que acudían al frente surtiéndoles de comida y ropa. Con estas iniciativas, Carmen logró que el trabajo de esas mujeres que cosían y cocinaban para los soldados fuera remunerado cuando se institucionalizó la intendencia militar, y corriera con los gastos el Ministerio de Guerra de la II República.

“Cuando se estableció la intendencia las chicas de los talleres pasaron a cobrar 10 pesetas al día, en total más de 90 mujeres vieron remunerada su labor”, aclara Carmen.

A esta militante de pro no se le acababan las ideas. Organizó una guardería para los niños de los combatientes que iban al frente a defender la legalidad republicana e impedir que las tropas franquistas avanzaran hacia la capital. Demostró con creces su valía y mantuvo un puesto de responsabilidad dentro del partido. “Fui secretaria de estudiantes en el comité de Madrid de la JSU” (Juventud Socialista Unificada), “y de ahí pasé a ser profesora de la escuela de cuadros del partido” (escuela donde se impartía formación para los militantes de la JSU).

Una historia de amor truncada por la represión

Compaginó esta labor de maestra con las charlas que le encargaban dar al cuerpo de artilleros. Así fue como conoció a su novio, Eugenio Moreno, un hombre intelectual, con conciencia social y de justicia, maestro y abogado del Cuerpo Jurídico de la II República que encontró la muerte ante un pelotón de fusilamiento en Valencia, en 1940. Su único delito: defender unos ideales en los que creía con firmeza. 73 años después, a Carmen aún le tiembla la voz cuando se detiene en su recuerdo.

Cuando las cosas empezaban a no vislumbrar punto de retorno, Carmen tramitó pasaportes para escapar de la barbarie. Acudió al puerto de Alicante a la espera del barco inglés que nunca llegó. Como ella, alrededor de 20.000 personas más ahogaron su desesperanza en las prisiones y campos de concentración donde fueron trasladados desde el puerto.

Mujeres republicanas, las grandes perdedoras en la guerra y en la dictadura

“Pude irme de Madrid gracias a la documentación que me prestó una compañera. Nunca olvidaré su ayuda”

Carmen logró volver a Madrid. Su aspecto aniñado fue su aliado para hacerse pasar por una menor de edad y hacerse con la piedad de sus captores.

“En Madrid volví a casa de mi madre, ella me dijo que me marchara de allí pero yo sólo quería dormir unas horas, estaba agotada tras el viaje en tren de tres días desde Alicante, sin apenas comer nada”.

De nuevo en la capital, consiguió refugio en casa de una tía, pero pronto comenzó su “exilio interior”. Primero en Galicia, donde llegó gracias a la identidad y el salvoconducto que le tramitó una compañera de la JSU y después en diferentes ciudades españolas. Carmen sobrevivió ocultando su verdadera identidad.

La historia de Carmen Arrojo es la de una de esas mujeres republicanas, las grandes perdedoras tanto en la guerra como en la dictadura. Y es que a la pérdida de familiares, compañeros o amigos, se sumó otra que no recuperarían hasta volver a la democracia: la de los derechos sociales y políticos conseguidos en la II República.

La biografía de esta superviviente es también la historia de muchas luchadoras a las que, salvo escasas excepciones, no se les ha reconocido su labor de militancia en la lucha por los derechos civiles de las mujeres. Carmen representa la valentía y heroicidad de todas ellas.